lunes, 29 de noviembre de 2010

La innovación constante

La forma de dirigir a mi equipo tiene arraigado el espíritu de innovación constante, y de esto pueden dar cuenta cualquiera de ellos, cuando tienen que trabajar en ejercicios especiales que no parecen ligados de manera alguna a su condición de promotor.

Si pretendo que el trabajo cumpla con el rol de nuevo ciclo post-terciario, que sea un fértil campo de desarrollo personal y profesional constante, debo trabajar para mejorar el nivel de redacción, lectura, comunicación, mensaje, claridad, enfoque, perspectiva y adaptación de quienes dirijo.

En un Mundo en cambios permanentes debemos acompañar el proceso ayudando a nuestros equipos a adaptar sus habilidades y potenciales a él. Hoy en cada puesto de trabajo es más lo que se pide en conocimientos cibernéticos, dominio de situaciones, incorporación de cultura de trabajo e idiomas.

Si pretendo que mi equipo se diferencie al resto de los que integran quienes compiten con nosotros en los puntos de venta, el primer diferente debo ser yo. Y el primero en utilizar herramientas nuevas también.

En una de sus visitas a Buenos Aires, nuestro CEO se sorprendió porque todos los días, a primera hora, desde mi celular se enviaban mensajes humorísticos para comenzar el día con una sonrisa y no con la cara con la que nos deja los titulares de cualquier diario de la mañana cuando lo hojeamos.

De Internet tomo todo lo que me pueda servir: un video filmado desde mi laptop con un mensaje a los míos donde hablo sobre lo que veo y expreso mi entusiasmo y satisfacción por la tarea que están realizando, utilizando el movie maker player para armar una presentación sobre exhibición o el homenaje a un vendedor que cumple 40 años representando la marca, enviando un vínculo a un sitio de Internet para que levanten un mensaje que sintetice en forma gráfica un momento en particular.

Mi equipo trabajó interpretando el mensaje de una obra musical conceptual que jamás hubiese llegado a sus manos ni a sus oídos. Sus trabajos de análisis de esa obra fueron tan inteligentes, emotivos y particulares como la obra en sí. Y de esto se trata si pretendo que aprendan a escuchar el verdadero mensaje de fondo que tiene la expresión de un cliente, un jefe, un colega.

Acaban de recibir en estos días en un sobre un texto de Julio Cortázar: “La continuidad de los parques”. Pegado a la recepción de ése texto hay un mail con consignas para tener en cuenta sobre el trabajo que deben realizar mientras leen. Si quiero formación, si quiero mejoras, si quiero explotar potenciales, debo propiciarlos, debo mantener la obsesión de pensar en ellos para mantener la innovación constante.

Los mensajes de texto al celular, las frases de aliento, los multimedias con alguna canción especialmente armada para mi gente, forman parte del cotidiano, lo que me obliga a pensar nuevas formas de comunicación permanentemente para que estos elementos en principio sorprendentes no se conviertan en habituales y cotidianos y sea yo el primero que deje de innovar.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Si existiera el decálogo

Artículo publicado en la Revista Pelikan Informa


El jefe de Marketing se me acercó y me dijo: “Tenemos que fomentar el trabajo en equipo, así que el artículo para el Pelikan Informa, escribilo vos por mí. Gracias”. No hay nada como la camaradería entre compañeros.


Es deber de todo jefe propiciar los espacios y generar una unión real y verdadera entre los integrantes del equipo que comanda. No es una tarea sencilla, porque la gente no tiene la cultura de la actividad en conjunto y porque en un trabajo en masa, no se destacan los que siempre quieren sobresalir por sobre el resto por su naturaleza narcisista.

El grado de incidencia en el resultado que tiene trabajar en equipo o no, está ligado directamente con la actividad. En un equipo de alpinistas, donde la cuerda y el sostén de uno es un efecto en cadena sobre los otros, es fundamental. En los remeros, la buena sincronización, ritmo y esfuerzo parejo, es clave para el triunfo.

En la medición del trecho recorrido por los jugadores de Holanda y España en la última final de la copa del Mundo dio una diferencia de unos pocos metros entre los que más corrieron. Un equipo se encuentra desbalanceado si entre sus integrantes hay quienes recorren 80 metros en el campo, con los que corren 10. Ciertas dinámicas del fútbol actual terminan privilegiando el sacrificio colectivo por sobre las destrezas individuales. Una prueba de ello es el triunfo del Inter (un equipo de sacrificados) de José Mourinho, contra uno repletos de virtuosos y con el mejor jugador del mundo incluído (Messi) como el Barcelona.

Pero como en todo, hay ingredientes que un entrenador como buen cocinero debe saber sazonar para obtener la armonía. Debe dirigir pensando en contar con los que lideran positivamente, los que estimulan a la participación, al diálogo, al compromiso y tener a mano el decálogo de componentes con los que tiene contar que en su mochila cada integrante de su plantel.

  • Entiende el concepto quien sabe que de su trabajo y su puntualidad dependen otros. Un ejemplo cercano: si confecciono un recibo con una letra que solo yo entiendo, cuando el que carga esa operación se encuentra con ese comprobante tarda mas en descifrarlo que en tipearlo. Si controlo un stock sin compromiso, la auditoría va a obligar a un tercer conteo porque primero y segundo no coinciden.
  • Si llego tarde a una reunión en la que participan varios compañeros, provoco una distracción innecesaria y obligo al resto a ponerme al tanto sobre lo que no escuché.
  • Si reenvío un mail para que otros hagan una tarea y entiendo que con ello, ya está cumplida mi función, lo único que hago clickeando Send, es desligarme del asunto. Eso si, me quedo con la copia por si alguien me pregunta.
  • Cuando termina una exposición o cualquier trabajo con participación de varios, si todos colaboramos en su desarme nos vamos todos mas temprano a casa. Si solo queda un pequeño grupo, éste es el que se va a última hora mientras el resto ya descansa. Equipo somos todos, incluidos en el los jefes.
  • Si un compañero tiene un problema, yo también lo tengo sino colaboro en la solución. La vida es una rueda y tarde o temprano me va a tocar a mí tener que sortear uno y posiblemente no haya nadie a mi alrededor para ayudarme.
  • Si cometo un error, lo digo, no lo disimulo ni lo escondo. Tarde o temprano se ve la montaña de tierra debajo de la alfombra. Valoro al que dice me equivoqué tanto o más que a quien pide disculpas.
  • Evito que una tarea me sea reclamada cuando de mi respuesta depende alguien más. Cabe y se acepta la posibilidad del olvido, es imperdonable el desdén.
  • Si me dan libertad la valoro. No tiene precio ganarse la confianza de mi jefe para que me maneje libremente. Si en cambio, me aprovecho de ella mientras no se de cuenta, cuando lo perciba, habré perdido todo lo que coseché.
  • Cocinar pan tiene un proceso con etapas bien marcadas. La omisión de alguna de ellas, afecta al resultado final. En un equipo también.
  • Todos somos uno y uno somos todos. La mala imagen que puedo proyectar afecta también a mis compañeros y siembra la desconfianza sobre la integridad moral como grupo.
  • Doy todo lo que puedo dar y un poco más para que otros no tengan que aportar por mí.

Cada maestrito con su librito. Y aunque a todos no les quede bien la misma ropa, uniformidad es una palabra clave para integrarse fácilmente. Siempre hay excepciones, pero si estas son más numerosas que la regla común, entramos en zona de privilegios y eso afecta a cualquier grupo humano. Es importante decir que uno quiere trabajar en equipo, pero más importante que decirlo es hacerlo para que discurso y realidad sean lo mismo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Boomerang

(Colaboración para el Club de la Efectividad)

Hablé con un integrante del equipo de ventas y cuando le comenté lo motivador que resultaba encontrarse en un día con muchas emociones por logros que tienen que ver con la intención y la actitud que uno pone en el trabajo, me dijo: esto es un boomerang. Vos recibís la energía que irradiás sobre la gente con la misma intensidad con que la arrojaste o cediste.

La frase me pareció estupenda, magnífica, digna de quien la enunciaba, un motivador nato.

Cuando caminaba por la calle al encuentro de mi mujer, se me ocurrió llamar al hermano de un amigo, que hacía pocos días sufrieron la muerte de su padre.

En un viaje a Neuquén, yo escribí en el micro un réquiem, un compilado de imágenes surgidas en un almuerzo y charla con mi amigo. No imaginé que iba a mostrar ese correo al núcleo familiar. Justo cuando llamé, acababa de leerlo y apenas podía hablar por la emoción. Alcanzó a decir entrecortado: "me pone feliz que mi hermano tenga un amigo como vos". Boomerang nuevamente en pocas horas.

Es así.

El tiempo y la energía puesta en quienes nos rodean nos vuelve mansamente para retroalimentarnos.

En ese principio se basa la cosecha. Sembrar, regar, cuidar, abonar para luego cosechar.

Lejos están las intenciones de esperar el regreso del boomerang. Siempre vuelve, tarde o temprano.

No intento acercarme a los conceptos budistas, adhiero a muchos de ellos, aunque no practique ninguna religión, ni crea en poner la otra mejilla cuando nos abofetean sin misericordia, ni sonreír cuando nos están orinando el sombrero desde un balcón.

Hablo de la condición de faro del ser humano, que guía a otro humano en momentos de niebla y tormenta, que le ayuda a tener un punto de referencia y que el solo hecho de observar como se aleja del banco de corales donde encallaría, se siente satisfecho, sin esperar nada a cambio.

En mi equipo de trabajo reina la camaradería y de alguna forma, podría considerarse éste a un club de boomerang, un intercambio desinteresado de energías, una gimnasia de brazos que se alzan para ofrecerse como faros.

Alguien hace poco, me regaló un par de boomerangs de formas distintas y pintados a mano.

Todavía no salí a probarlos a ningún lugar abierto.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ejercicio simple

Pensá en tu equipo.
Repasá las caras.
Vas a experimentar distintas sensaciones al ir una por una como si fuera un álbum de fotos.
Pensá en alguno de ellos. En qué va a ser mañana, en qué está haciendo ahora, en qué noticia podría cambiarle el día, en qué frase.
¿Podés ayudarlo/a con una idea? ¿Se te ocurre algo para mejorar o facilitar su trabajo?
¿Anostaste esa idea?
La vida no tiene casualidades, tiene causalidades. Un pequeño gesto a tiempo inspira, motiva, impulsa a otros.
Contame como te fue.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Ser distintos

Hacer lo que nadie hace nos distingue del resto.
Esto propicia un doble efecto: destacarse del común denominador y generar en el feedback del resultado un motivo genuino de orgullo personal.
Mis entrevistas a candidatos a un puesto no duran más de treinta minutos. Y tomo en cuenta los siguientes detalles:
  • La entrevista, para el entrevistado, empezó en el momento en que se concertó la cita.
  • El día señalado se despertó distinto porque ya empezó a ensayar mentalmente el encuentro y a lidiar con la incertidumbre.
  • Vino dispuesto a ser examinado por una persona que no conoce y estar en estado de alerta por lo que se le puede preguntar y por lo que puede responder.
  • En algunos casos, para evitar el posible caos del tránsito, viajó antes y llegó con tanto tiempo de sobra que tuvo que calcular si contaba con dinero para hacer tiempo en un café.

Con esa persona yo tengo una deuda.

Y lo mínimo que puedo hacer para saldarla es darle una respuesta a los pocos días para enterarlo si lo tengo en cuenta o no.

Esto no es común ni de todos los días y es un acto sencillo que me enorgullece. Porque la mayoría de los entrevistadores eligen al destacado y se olvidan inmediatamente del resto.

Yo tomo en cuenta que tengo que comunicar una noticia que espera, porque yo les prometo, para su sorpresa, que me voy a poner en contacto de alguna forma y que esa forma incluye una posible respuesta de su parte, porque en la firma al pie del correo electrónico también está mi teléfono.

A continuación un ejemplo. El correo que escribí y su respuesta.

Estimado Alejandro:

Antes que nada quiero agradecerles el haber asistido a la entrevista.
Como les aclaré en nuestra charla, es una ley personal, responder por sí o por no a vuestra postulación.
Las entrevistas no son siempre el campo de lectura más propicio para medir el potencial de un candidato, porque las circunstancias diarias cambian y lo que se observa en un momento no es la verdadera dimensión de lo que se puede detectar en otro.
Opté por las dos personas que se diferenciaron en experiencia y desenvolvimiento aunque me he llevado una muy buena impresión de casi todos.
Tengo solo dos puestos a cubrir por ahora. Si los resultados acompañan, tendré un presupuesto mayor el año que viene para seguir incorporando gente.
No me es agradable tener que decir no sos nuestro candidato pero prefiero pasar por este trago amargo y cumplir con lo acordado: te voy a responder.

Esperando que tengas éxito en tu búsqueda laboral y en cualquier emprendimiento que elijas para tu vida, te saludo cordialmente,

Roberto Molinari

La Respuesta:


Estimado Roberto:

Te agradezco mucho la respuesta y tus palabras de aliento. Me quedo con una bonita impresión por el trato recibido de tu parte.

Saludos.

Alejandro

Claro que todo esto implica un trabajo de pensar, de transmitir y de tipear.

Pero tiene un valor mínimo comparado con el tiempo que viene trabajando en esto el entrevistado.

sábado, 28 de agosto de 2010

Lo que queda de la tormenta

"Tomar gente nueva es un dolor de cabeza"
"Es muy difícil encontrar personal"
"Los test preocupacionales no denotan otros detalles importantes"
Estas y otras quejas son comunes hoy en día.
La mayor parte recae en un lugar común: la gente no tiene cultura de trabajo y la responsabilidad que éste demanda.
No es casual. Creo que son consecuencias que debemos asumir. Quizás uno de los daños colaterales que hemos heredado de 10 años de un gobierno impresentable. Una secuela crónica, una cicatriz que tarde o temprano emerge a la superficie.
La mayoría de los jóvenes que se insertan en el campo laboral desconocen puntos básicos sobre lo que significa pertenecer a una organización. Y dentro de esos puntos básicos existen muchos que deberían haber sido aprendidos en casa.
Es muy común la impuntualidad, tan común como la falta de responsabilidad o compromiso. Una generación que vive y piensa para sí misma, que no entiende que lo que deja de hacer afecta a otros.
Para los que dirigen, esto significa que tienen que redoblar los esfuerzos, que tienen que mantener un orden y una disciplina para encuadrar al que se incorpora al régimen de todos y no quejarse porque simplemente no cumple con sus obligaciones.
Claro que como en todo, hay excepciones, gente que no solo trabaja bien sino que además se destaca en lo que hace, jóvenes con una sana ambición y visión integradora.
No debemos caer en señalar y solo señalar, como señalamos el deterioro de la educación, de la salud pública o de la seguridad.
Cada quien es responsable de la parte que le toca.
Nosotros no estuvimos presentes cuando estos jóvenes cursaban su secundaria, nosotros no participamos de sus faltas. Pero hoy dirigimos. Hoy los tomamos. Hoy debemos hacernos cargo de lo que recibimos en cada empresa.
El capital humano sigue siendo el más valioso en cada organización. Si solo señalamos y no intentamos corregir lo que está mal, somos cómplices de esta realidad que seguirá emergiendo como cicatriz social en el futuro.

martes, 20 de julio de 2010

Lunes de fútbol y otros deportes


Las reuniones individuales con mi equipo de trabajo estaban distribuidas durante los días de la semana y a él le tocaba los lunes. Después de un domingo de partidos, la charla rompía y giraba sobre la misma pasión compartida.

Una mañana me dijo: "A mi no me gusta Riquelme. Es un jugador que corre para los costados y a mi me gustan los que encaran para el arco siempre, como Aimar". Me pareció acertada la definición y asentí.

Pasaron unos meses y cuando le pregunto como andaba, me cuenta: "Me siento intrascendente. Curso una carrera que no me gusta, no defino la decisión de convivencia con mi novia y en el trabajo no me pongo a depurar algunos clientes que no me suman. No concreto y no me siento bien.

"Porque no es el juego que te gusta. Estás jugando a lo Riquelme." Ese lunes empezó otro partido para él y para mì.

Recuerdo muchas largas conversaciones pero percibí que se había convertido en una esponja cuando habló con tanto entusiasmo en la reunión general del fuerte impacto que había provocado en él un artículo que compartí con el grupo titulado "Límite vertical". En ese artículo se subrayaba el instante en que el alpìnista debe abandonar el lugar seguro donde está apoyado para ascender hacia otro que no fue probado y que tampoco ofrece garantías. Si se queda no avanza, si avanza se puede caer. Un claro paralelismo con muchos momentos de nuestras vidas.

Yo dejé la direcciòn de aquel equipo y el se quedó unos meses mas. Claro que con él y otros dos integrantes nos seguimos viendo.

Hace unas semanas recibo un correo titulado "Acto de colación"


Querido Molo: Empiezo este mail después de renunciar a dos o tres posibles aperturas de distinto tenor.
Lo cierto y gambeteando para delante, es que el lunes 28 de junio se realizará el acto de colación de grado en el cual me entregarán mi diploma de Martilero Público.
Para el día en cuestión me ofrecen 3 invitaciones a la fiesta y me dan la posibilidad de elegir un acompañante para que me entregue dicho diploma.
La verdad es que si bien no siento el orgullo de haber hecho una carrera universitaria, si siento una enorme gratitud y acá si un enorme orgullo, de haber sido parte del equipo de ventas que comandaste, de haber aprendido y aprehendido muchísimas cosas tuyas y fundamentalmente de cimentar esta maravillosa amistad.
Por este motivo, es que me gustaría que seas vos la persona indicada para la entrega de mi diploma. Ya que has sido el pilar más importante a la hora de mi despegue profesional y en muchos aspectos, también del personal.
Sin ninguna intención de incomodarte, entenderé si no podés asistir a la misma por la razón que sea.
Te mando un abrazo.

Santy (9)

Pta: Traje y corbata, un par de horas a puro calor y un viaje a Morón son algunos de los amenities que ofrece la velada. Sólo no puedo (N.V)


Entiendo al trabajo de una sola manera. Y este tipo de trabajo se completa cuando una emoción que no cabe en el pecho fluye sin contención posible.

Esto no se logra con la voluntad de uno sino con el buen entendimiento entre dos, socios, compañeros, amigos.

De nada sirven los grandes sermones, las extensas directivas y los consejos sino hay diálogo.

Cuando subí la escalera del escenario para acompañarlo tuve la extraña sensación de que mientras èl recibía su diploma, yo rubricaba el mío.

Y la emoción fue doble en el abrazo que nos dimos. Porque era la suma incontenible de las de ambos allì consolidadas.

Gracias Santiago.

domingo, 18 de julio de 2010

No son colegas míos



Cuando uno elige una profesión o un oficio, elige también un respeto y un estilo profesional para representarse a sí mismo y al trabajo de sus colegas. De allí que ciertos inescrupulosos abogados hayan contribuído como disparadores de fabulosos chistes relacionados con el arte de la estafa legal o la manipulación de las leyes y su interpretación en función de salvar a un indefendible.
Si uno es médico y para quitar una verruga de la frente de un paciente, le deja una marca en la piel que espanta al enfermo cada vez que se mira al espejo a la mañana y provoca desconcierto en todo aquel que lo mira por primera vez dudando si con ese tajo la persona tiene capacidad de raciocinio, ése médico, con su mala praxis, salpica a todos sus colegas y ése pobre paciente que ahora tiene un 7 de espadas por sobre la línea de las cejas, cada vez que tiene que visitar a un médico entra en pánico.
Cuando uno trata con nuevos dirigidos, de alguna manera percibe que tipo de jefe lo antecedieron.
Y hay muchos que manejan grupos de personal sin estar en condiciones, igual que un ebrio conduciendo un vehículo en la vía pública.
La diferencia entre jefe y líder es notoria, pero jefe es la manera más común de presentarnos ante la sociedad cuando nos preguntan qué hacemos: soy jefe de contaduría, soy jefe de expedición, soy jefe del Depto de Atención al Cliente, soy...
Muchos responsables de dirigir personal se presentan solos, con su estilo, antes de sentarnos a hablar con ellos y por lo que he notado en el último tiempo donde se incrementó mi equipo, debo diferenciarme de ellos para no confundir a la gente que busca empleo.


No son mis colegas:

  • Los que citan a 100 personas para entrevistar al mismo horario.

Es inevitable que quien aspira al puesto se mida visualmente con los otros, observe y compare consigo mismo su manera de vestir, quiera intuir su preparación, se mida, pase por un estado de stress en la larga espera totalmente innecesario.

  • Los que no respetan el horario agendado para la entrevista.

Porque cada uno es dueño de su tiempo y no lo ofrece en consignación para alguien a quien todavía no conoce. Foto inicial de jefatura que entiende como "elasticidad" un concepto que solo se ciñe a su figura. La gente que se preparó emocionalmente para sortear esta difícil mesa examinadora, no tiene porqué esperar más de lo razonable: 7 minutos.

  • Los que solicitan fotos de cuerpo entero a las mujeres candidatas al puesto.

Y no son Fellini haciendo un casting para "La dolce vita". La entrevista ya cumple con las condiciones de exposición que tiene un casting de actores. Si buscan una promotora atractiva para una actividad en un punto de venta, hay agencias que se dedican a eso.

  • Los que creen que un título califica u otorga otra categoría social.

Nada es más poderoso que la voluntad de aprendizaje que tenga una persona, no lo que estudió. Muchos profesionales terminan una carrera para no tocar jamás un libro, lo que los deja fuera de actualización y del mercado. Estudiar en un colegio privado y bilingüe no te hace mejor persona.

  • Los que no proyectan en la iniciativa del entrevistado porque no leen su espíritu.

Muchas personas dejan empleos por falta de incentivo, inercia, desorganización. Qué hizo es una foto del pasado. Es más importante indagar qué quiere hacer con nosotros. Si crees que la entrevista se basa en la lectura del CV (cosa que tendrías que haber hecho antes) es mejor que otro tenga esa función.

  • Los que especulan con la necesidad de empleo de la gente

Cualquiera que trabaje sabe lo que significa un salario y qué se puede hacer con él. Si el presupuesto para el puesto es bajo, no le digamos que está ingresando a la NASA. No agreguemos condiciones solapadas especulando que necesita ese ingreso.

  • Los que no tienen el deseo de tomar a todos los entrevistados (son 20 y el puesto uno solo)

Porque no tienen conciencia de su responsabilidad social como generadores de empleo, entonces cumplen con el trámite de encontrar a la persona que buscaban a las diez de la mañana y no se interesan por los que van a entrevistar después.

  • Los que no sufren por la duda de equivocarse en la elección

Porque no tienen idea de haber perdido a la persona correcta para el puesto por escasos segundos. Entrevistar es un trabajo arduo, que exige estar bien atentos, como el cirujano con su bisturí (obviar el ejemplo detallado mas arriba, porque en ese caso el médico tampoco es colega)

  • Los que hacen comentarios con sus compañeros riéndose de los entrevistados

Una falta de respeto que no merece análisis.

¿Tenés que tomar gente? Que la suerte esté de tu lado.

viernes, 9 de julio de 2010

El pan y el trabajo de todos los días


Mucha gente espera que en un curso de Motivación y Liderazgo, se le transmitan fórmulas o recetas mágicas, claves con las que logren tomar atajos en el camino de la conducción de un equipo de trabajo.

No existen tales secretos ni fórmulas que certifiquen un método infalible.

Existe el trabajo disciplinado, riguroso, metódico, sistemático, la práctica constante para conseguir ensamblar un equipo, para alinearlo a las metas colectivas y los logros personales.

Hay pautas, si, pero no fórmulas. La estructura de un trabajo en equipo se lo logra con cimientos sólidos, invitando a la participación en la toma de decisiones, propiciando tormenta de ideas para resolver problemas o conflictos, delegando, generando clima de debate en las reuniones, compartiendo la información, alentando y poniendo en consideración de los dirigidos las virtudes individuales para que el efecto "contagio" las propague en el resto.

Hay quienes sostienen que las habilidades no se contagian. Dudo. Yo creo que un nivel de efectividad alto, naturalmente impulsa a los integrantes de un equipo a mantenerlo. Algunos entrenadores de fútbol aplican a rajatabla el concepto: equipo que gana, conserva su formación. En cambio, en un nivel de rendimiento bajo, aunque contemos con un par de estrellas que se destaquen del resto, lo más probable es que los destacados terminen siendo influenciados por la desmotivación general.

En el programa "Hablemos de fútbol", Roberto Perfumo sostenía que en los equipos en los que él participó, notó siempre como las nuevas incorporaciones al plantel se esforzaban por alcanzar el nivel superlativo de los mejores jugadores.

No hay fórmulas, no hay recetas. Hay un camino que exige una dedicación constante, una constante atención y perseverancia.

jueves, 8 de julio de 2010

Los pasos hacia una entrevista

Igual que aquellos futbolistas a punto de patear un penal, que creen que son once pasos lo que los separan de la meta, los candidatos a ocupar un lugar en una organización, se equivocan pensando que son los metros entre la vereda y la puerta de entrada al edificio de la compañía donde los esperan para conversar.
Los penales se practicaron antes, no se improvisaron en el momento.
Tuve que seleccionar personal para mi staff en dos ciudades bien distintas: Mar del Plata y Rosario.
La primera ronda clasificatoria fue la recepción del currículum. Sentí pena al recibir algunos.
Por fuera de los errores ortográficos, que ya dan una señal de perfil para cualquiera que lea, encontré otros como:
  • La mala elección de la foto para adjuntar. Mujeres que agregan fotos de cuerpo entero. Hombres y mujeres que se la sacan con la computadora, con el fondo de una ventana o un póster detrás, casi en pijamas, mirando fijo el mouse que las va a disparar, lo que les confiere un aire de rueda de reconocimiento en un crimen múltiple.
  • Desprolijidad en el formato. Recibí CV escritos en el mismo correo y sin enriquecer el texto de manera alguna, para hacerlos visualmente, al menos agradables.
  • Una desmedida enumeración de cursos que además, no guardan congruencia de temas alguno.

No es todo.

Luego, al menos de mi parte, viene la respuesta a mi envío y observo una falta de cuidado total, en algunos casos al responder.

Llega un tercer paso. La llamada para concertar la entrevista. Y uno se encuentra no solo con la voz sino además con la forma de hilvanar las frases y las respuestas.

Recién ahí empiezan a jugar y a tener peso la puntualidad, el aplomo, la inteligencia para responder, la claridad, la imagen.

La entrevista se trabaja desde el momento en que uno toma la decisión de enviar su currículum.

sábado, 8 de mayo de 2010

El motor del deseo

Antes de que llegaran las fiestas del 2003, reuní a mi equipo y le pedí que colocaran tres deseos realizables y con clara influencia de su acción personal, no esos universales donde nuestra incidencia es muy indirecta como: la paz en el mundo, el fin de la pobreza, etc. Algo que ellos pudieran concretar.
Tres deseos por cada uno de los quince integrantes conforman cuarenta y cinco.
Me asombré con el compromiso contraído por varios con renglones impresionantes: "Recuperar la relación con mi hija", "Tener un hijo", "Terminar los arreglos de mi casa", "Comenzar a convivir con mi novia".
Concentré los deseos en un documento de word. Ese documento fue ampliado al tamaño de un poster y colgado en la pared de mi oficina.
Pasaron los días. Entraban a mi oficina y decían: "cumplí mi deseo". Yo tomaba un marcador y tachaba el renglón correspondiente al deseo cumplido.
Quitamos el póster una tarde en que todos habíamos cumplido nuestros deseos.
A la vista de todos los que visitaban mi oficina, cumplió la función de un equipo electrógeno auxiliar, uno de esos que nos da energía cuando por alguna razón nos quedamos en las sombras.

Asuntos personales, problemas grupales


Cuando se dirige, puede suceder que una respuesta antipática derive en otra de igual tenor. Sino se frena la incerca de una relación barranca abajo no se detiene la caída.

La pausa y la reflexión primero. La conversación después.

Conversar sobre caliente no ayuda a mejorar las cosas, lejos de esta situación, las empeora.

En lo personal, a mi me sirvió mucho alejarme del problema y del ruido para pensar. Tomar un papel y ordenar las ideas sobre los puntos que me generaban malestar.

Me he sentado a conversar con la lista en la mano y desarrollando punto por punto, extrapolando la situación a otro campo, en el caso de los hombres, el punto de unión era el fútbol.

He tenido mas resultados positivos que negativos. Como en todo, uno corre ciertos riesgos, sobre todo, en las dificultades de interpretación. Si el dirigido tiene la posición de escucha negativas o defensiva, no comprenderá que la marca de dirección tiene como fin mejorar, solucionar o impulsar una acción exitosa.

Es preciso verificar que lo que se ha dicho ha sido interpretado con la intención que deseamos.

Hace unos años, tenía frecuentes discusiones con un dirigido. Su actitud de queja permanente a cualquier idea a implementar resultaba agotadora. Una tarde lo vi pasar frente a mi oficina y lo invité a sentarse. Quise sincerarme "Tengo la sensación que si no acordamos en un marco de entendimiento, esto se va a agravar y vamos a caer en un rechazo parecido al que produce una cuestión de piel"

El morocho abrió grande los ojos y respodió para mi sorpresa: "No sabía que teníamos un jefe racista".


lunes, 29 de marzo de 2010

Lejanas promesas

Los jefes, los encargados, los responsables, los líderes tienen la posibilidad de ver los cambios que se avecinan en la organización y con esos cambios construir parte del futuro que va a ser determinante sobre la suerte de sus dirigidos.
Es alentador para los empleados saber que dentro de esos cambios está latente la posibilidad de un ascenso, un nuevo ingreso, una mayor responsabilidad en sus funciones.
Es altamente motivador que ese mensaje de futuro cercano encienda todos los motores de la expectativa.
Pero hay un riesgo. Cuando el adelanto se convierte en promesa, claudica con mayor peso que un contrato firmado ante escribano público.
Y si ese futuro comienza a diluirse el efecto es totalmente contrario a lo que se quiso propiciar como marco en un principio. El empleado deja de creer y pierde su líder el mas valioso crédito con el que cuenta a la hora de dirigir: la confianza.
Su mensaje deja de tener el peso que cada situación amerita y la suspicacia gana un espacio en la comunicación que es muy difícil de retomar con el viejo camino y con los viejos códigos.
Carlos Bianchi (técnico del multicampeón Boca Juniors) dijo una vez en una charla frente a empresarios que un entrenador debe tener palabra. Si le dice a un jugador "te voy a tener en cuenta para el plan de trabajo" debe darle en algún momento a ese jugador una oportunidad. Porque si luego pide para el puesto a otro jugador de otra institución, su capacidad de liderazgo queda en terapia intensiva.
Este mensaje fue claro y directo para los responsables de Recursos Humanos que había en la sala. Muchas veces las organizaciones hacen promesas sobre seguros ascensos y cuando llega el momento contratan para cubrir el puesto personas de otras empresas.
Los planes de trabajo de cada coach pueden ir o no en perfecta sincronicidad con los de la organizaciòn que lidera.

sábado, 6 de febrero de 2010

Los caminos

Muchos de los que dirigen grupos u organizaciones mantienen con perseverancia un estilo de mensaje con el objetivo de incorporarlo a la cultura de los empleados.
Es un método parecido a aprender estudiando de memoria. El Padrenuestro se aprende repitiéndolo una y otra vez, pero mucha gente lo dice de manera automática, sin entender muy bien de qué se trata lo que está diciendo.
Hay tantos caminos para transmitir una idea como personas.
Cada persona tiene un lenguaje, una nota musical que incorpora fácilmente y cientos, miles distintas que le demandan un esfuerzo su interpretación. Quienes dirigen tienen que buscar hasta encontrar la fórmula para llegar al dirigido con el mensaje claro. Es parecido a una frecuencia de radio FM. Si no se ajusta la sintonía al punto exacto, el sonido llega con miles de ruidos de interferencia, pierde claridad y el que escucha se siente molesto con lo que está recepcionando en ése momento.
En los mensajes gubernamentales o de las grandes organizaciones para la población mundial pasa algo parecido. Por eso la comunicación se fragmenta por edades, condición social, nivel cultural. No puede interpretar de la misma manera un corto publicitario un habitante de Nueva York que uno de Burundi.
Los creativos publicitarios son personas preocupadas en descifrar los códigos que la gente interpreta al primer golpe de vista. La búsqueda de la eficacia en la interpretación de su mensaje hace a su propia eficacia en transmitirlo.



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